México tiene 14 mil MW solares: el siguiente paso es almacenar la energía
Expertos de ANES, AMAEM y AMIF ven en solar, almacenamiento y electrificación nuevas ventajas para la energía y la industria mexicana.
México tiene sol, capacidad manufacturera y una industria que demanda cada vez más electricidad, pero la transición energética no depende únicamente de instalar más paneles solares, sino de tener almacenamiento, la flexibilidad de la red, la generación distribuida y la capacitación serán determinantes para convertir la energía en una ventaja competitiva.
Así lo señalaron expertos la mesa “México ante su nueva era energética”, organizada por Intersolar México y moderada por Marisol Oropeza, Project Manager de Intersolar Mexico.
Gilberto Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), señaló que México cuenta con alrededor de 14,000 megawatts (MW) solares, de los cuales aproximadamente 9,000 MW corresponden a proyectos de gran escala y unos 5,500 MW a generación distribuida al cierre de 2025.
Para el presidente de ANES, sin embargo, aumentar la capacidad instalada por sí sola ya no será suficiente.
“El verdadero salto cuantitativo y cualitativo de los próximos años está en la flexibilidad y la descentralización”, sostuvo Sánchez.
El especialista identificó tres ventanas de oportunidad: autoconsumo industrial, generación distribuida colectiva o comunitaria y energía solar térmica.
Esta última, afirmó, ha recibido menos atención pese a su potencial para desplazar hidrocarburos en procesos industriales.
Almacenamiento: de promesa a pieza estratégica
Para Yolanda Villegas, presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAEM), el cambio de paradigma consiste en dejar de preguntar solamente cuántos megawatts necesita instalar México y comenzar a cuestionar cómo utilizar la electricidad disponible en el momento y lugar donde se necesita.
“Ahí es donde entra el almacenamiento”, explicó.
Las baterías permiten almacenar electricidad cuando existe disponibilidad y utilizarla posteriormente, una característica especialmente relevante frente a la variabilidad de fuentes como la solar y la eólica.
Pero Villegas advirtió que limitar las baterías a las renovables sería un error. El almacenamiento también proporciona respaldo, flexibilidad, respuesta rápida, administración de picos de demanda y continuidad operativa.
La presidenta de AMAEM puso además sobre la mesa un concepto clave para las empresas: competitividad.
“La energía […] no nada más es un costo, es una condición de competitividad”, afirmó.
Desde su perspectiva, una empresa que pretenda instalar una nueva planta en México necesita saber si tendrá energía suficiente, si será confiable y cuánto le costará durante los próximos años.
De paneles solares a plataformas energéticas
La combinación de generación distribuida y baterías puede cambiar también la manera en que las empresas administran su consumo.
Una planta podría generar electricidad donde la consume, almacenar excedentes solares, utilizarlos en horarios distintos, disminuir picos de demanda y mantener respaldo ante determinadas contingencias.
“Transformamos todos los sistemas fotovoltaicos de ser una simple herramienta de ahorro […] a convertirse en una gran plataforma de gestión energética”, explicó Villegas.
Para AMAEM, el crecimiento de este ecosistema abre además una oportunidad industrial: México no debería limitarse a importar baterías, inversores o cargadores.
Villegas destacó la base manufacturera del país y el potencial para desarrollar cadenas de valor en componentes, ingeniería, mantenimiento y reciclaje, además de formar personal especializado.
El riesgo de crecer sin personal capacitado
Marco Antonio Guzmán, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Fotovoltaica (AMIF), puso el foco en la seguridad de las instalaciones.
La nueva etapa del mercado, explicó, ya no consiste solamente en instalar paneles e inversores. Ahora comienza la integración de sistemas fotovoltaicos con baterías, inversores híbridos y plataformas de gestión energética, aumentando la especialización requerida.
“Me van a ver siempre peleando personal calificado”, sostuvo Guzmán.
En particular, alertó sobre los riesgos asociados con sistemas de almacenamiento mal instalados, debido a las grandes cantidades de energía concentradas en las baterías.
“No basta solamente utilizar los equipos certificados. Necesitamos que el personal esté preparado completamente”, afirmó.
Para el presidente de AMIF, el crecimiento de la generación distribuida y el almacenamiento debe ir acompañado de ingeniería, supervisión, regulación, protocolos y capacitación.
Solar térmica, la otra mitad de la transición
Sánchez pidió además ampliar la conversación más allá de la electricidad. “Nos quedamos con que la transición es eléctrica y creo que tenemos que hablar como una transición energética”, señaló.
Según las cifras presentadas por el presidente de ANES, más de 60% de la energía utilizada por la industria mexicana corresponde a necesidades térmicas vinculadas con vapor, agua caliente y procesos de secado.
Ahí, explicó, el calor solar tiene potencial para sustituir parte del gas LP, gas natural y otros combustibles utilizados por industrias como la agroalimentaria, textil, química, farmacéutica y de bebidas.
La nueva era energética también será industrial
“Tenemos una base manufacturera bastante fuerte, tenemos personal que puede ser altamente calificado en el país”, destacó Villegas al plantear la posibilidad de que México participe de manera más profunda en las cadenas de suministro de las nuevas tecnologías energéticas.
Cabe destacar que del 1 al 3 de septiembre en Centro Banamex, Ciudad de México, el Congreso Internacional Intersolar Mexico 2026, reunirá a especialistas de la industria, representantes gubernamentales, academia y organismos de cooperación internacional para abordar las oportunidad de la industria solar en el país.
FUENTE: INDUSTRY AND ENERGY MAGAZINE