México contempla 2,216 MW de BESS de CFE hacia 2030, en una región que ya suma 3,4 GW operativos

 

 

}México contempla 2,216 MW de BESS de CFE hacia 2030, en una región que ya suma 3,4 GW operativos

 

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) sitúa a México en 192 MW de sistemas de almacenamiento mediante baterías actualmente en operación. La planificación del Sistema Eléctrico Nacional contempla, además, la incorporación de 2,216 MW de BESS por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hacia 2030. En América Latina y el Caribe, la capacidad operativa alcanza 3,408 MW a agosto de 2026.

México figura entre los mercados latinoamericanos con mayor potencial de crecimiento del almacenamiento mediante baterías durante los próximos años, según la Nota Técnica 21 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), dedicada al almacenamiento y la gestión de la flexibilidad en los sistemas eléctricos de América Latina y el Caribe.

 

El organismo contabiliza 192 MW de sistemas BESS en operación en México a agosto de 2026, la misma capacidad que recoge para 2025. La cifra corresponde exclusivamente a sistemas identificados como operativos y excluye proyectos anunciados, adjudicados, en construcción, en pruebas o en otras etapas previas a su operación comercial.

 

La perspectiva cambia al considerar la planificación de nueva capacidad. Olacde señala que el Plan de Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla la incorporación de 2,216 MW de sistemas de almacenamiento mediante baterías por parte de la CFE hacia 2030. Para el organismo, esta magnitud muestra que el almacenamiento comienza a formar parte explícita de la estrategia de expansión del sistema eléctrico mexicano, junto con las inversiones en nueva generación y redes.

 

El informe no incorpora esos 2,216 MW a la capacidad actualmente operativa de México. La distinción es central en la metodología utilizada por Olacde, que separa los sistemas que ya funcionan de las carteras de proyectos previstas o en diferentes fases de desarrollo.

 

En el conjunto de los 27 países miembros del organismo, la capacidad BESS identificada como operativa alcanza aproximadamente 3,408 MW, o 3.4 GW, a agosto de 2026, frente a los aproximadamente 1,681 MW registrados en la estimación de 2025. Olacde advierte, no obstante, que la diferencia no corresponde exclusivamente a baterías puestas en servicio durante ese período, ya que para la nueva edición realizó una revisión y depuración de la información utilizada anteriormente.

 

Chile concentra la mayor parte de la capacidad regional, con 2,291 MW operativos, aproximadamente dos tercios del total. A junio de este año, el país sumaba además 2,389 MW en pruebas y 4,960 MW en construcción, por lo que las tres categorías alcanzaban conjuntamente alrededor de 9.6 GW. Olacde considera a Chile el primer mercado de América Latina y el Caribe donde el almacenamiento mediante baterías comienza a adquirir una escala suficiente para incidir de forma visible en la operación del sistema eléctrico.

 

La tabla regional del estudio sitúa detrás de Chile a Brasil, con 479.75 MW operativos; México, con 192 MW; República Dominicana, con 106 MW; Perú, con 80 MW; y Jamaica, con 21.5 MW, entre otros mercados. La fotografía es, por tanto, todavía muy desigual, aunque el organismo identifica proyectos en ejecución o en etapas previas a su entrada en operación en prácticamente todos los países analizados.

 

Olacde subraya que esa expansión no responde al mismo modelo en todos los mercados. En el caso mexicano, caracteriza el desarrollo previsto como parte de una estrategia de expansión a gran escala. En Honduras, en cambio, el almacenamiento aparece asociado a necesidades de red y confiabilidad mediante el BESS de 75 MW / 300 MWh que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica desarrolla en la subestación Amarateca. Argentina ha optado por mecanismos competitivos para atender necesidades de potencia, reservas y confiabilidad, mientras Jamaica avanza en 110 MW / 220 MWh de baterías asociados a 220 MW de nueva generación renovable.

 

El informe plantea, además, que el análisis del almacenamiento debe ir más allá de los MW instalados. Dos sistemas con la misma potencia pueden proporcionar servicios muy distintos dependiendo de su capacidad energética en MWh y, por tanto, de su duración. A ello se suman la localización, la disponibilidad, la velocidad de respuesta y la estrategia de operación.

 

Esta cuestión adquiere especial importancia con el crecimiento de la generación solar. Los BESS pueden cargar durante períodos de elevada producción fotovoltaica y trasladar esa energía hacia horas posteriores de mayor demanda neta. Sin embargo, Olacde advierte que el almacenamiento no constituye por sí solo una solución a los vertimientos renovables ni sustituye necesariamente inversiones en transmisión, interconexiones, respuesta de la demanda u otras fuentes de flexibilidad.

 

A partir de las experiencias de Chile, Australia y California, el estudio señala también que una incorporación masiva de baterías puede modificar las propias condiciones económicas que impulsan su desarrollo. Al cargar durante las horas de energía abundante, los BESS pueden ejercer presión al alza sobre los precios más bajos; al descargar en los períodos de mayor demanda neta, pueden moderar los precios más elevados. Cuando la capacidad alcanza suficiente escala, este comportamiento puede reducir los diferenciales horarios utilizados para el arbitraje.

 

Por ello, la principal recomendación de Olacde para los países de la región es pasar de una planificación centrada exclusivamente en metas de capacidad a otra basada en las necesidades concretas de flexibilidad del sistema. El organismo propone identificar primero qué servicio se necesita, dónde, cuándo y durante cuánto tiempo; definir después las características técnicas necesarias; evaluar las alternativas disponibles; y, finalmente, establecer señales económicas capaces de movilizar la inversión.

 

En el caso de México, los 192 MW actualmente identificados como operativos y los 2,216 MW que la planificación contempla para la CFE hacia 2030 muestran dos etapas muy diferentes del desarrollo del almacenamiento: una presencia todavía limitada en el sistema actual y una incorporación significativamente mayor prevista dentro de su expansión.

 

 

 

FUENTE: PV MAGAZINE