24 de junio de 2026

Más de 6 GW en juego en México: SENER busca adjudicarlos este año mientras la CFE lanza proyecto de hidrógeno verde
La Secretaría de Energía busca completar durante lo que resta del año la asignación de 4.595 MW fotovoltaicos y termosolares y 2.159 MW eólicos, en convocatorias que incorporan almacenamiento obligatorio. En paralelo, la CFE presentó el Proyecto Oasis, una iniciativa que combinará una central solar de 72 MW, baterías de 20 MW y una planta de hidrógeno verde con 20 MW de consumo mediante electrólisis en Baja California Sur.
México encara una nueva fase de su transición energética con una cartera pendiente de asignación de 6754 MW renovables, compuesta por 4595 MW fotovoltaicos y termosolares, más otros 2159 MW eólicos.
“El objetivo es tener todas las plantas nuevas que se requieren asignadas este mismo año”, afirmó Luz Elena González, secretaria de Energía.
La potencia aún por adjudicar forma parte de las convocatorias actualmente vigentes impulsadas por la Secretaría de Energía. Los mecanismos contemplan tanto la participación privada como esquemas mixtos junto a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una modalidad que busca aprovechar financiamiento privado mientras el Estado mantiene el control de los activos estratégicos.
Cabe recordar que la dimensión definitiva de esta nueva convocatoria no era conocida hasta ahora, dado que el mercado esperaba primero la definición de los remanentes provenientes de los procesos anteriores de asignación. De hecho, algunos de los objetivos planteados originalmente por el Gobierno quedaron parcialmente cubiertos.

Por un lado, los proyectos fotovoltaicos registraron una fuerte participación del sector privado y alcanzaron aproximadamente 6710 MW adjudicados frente a un requerimiento inicial de 3550 MW, prácticamente duplicando la capacidad objetivo establecida por las autoridades.
En el caso de la energía eólica, la capacidad adjudicada alcanzó apenas 700 MW frente a una meta de 2850 MW, equivalente a una cobertura cercana al 24,6% del objetivo previsto. La situación fue aún más marcada para la tecnología termosolar, que contaba con una meta inicial de 100 MW, pero no registró adjudicaciones durante el proceso anterior.
En paralelo, el Gobierno mantiene abierta una convocatoria específica para sistemas de almacenamiento standalone, una señal de la creciente relevancia que adquiere la flexibilidad operativa dentro de la planeación energética nacional.
Las nuevas convocatorias renovables atravesaron recientemente modificaciones en sus cronogramas para ampliar los plazos de participación. Hasta el 30 de junio se desarrollará la etapa de revisión y prevención de observaciones por parte del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), paso previo a la definición de los estudios de interconexión. Posteriormente, los desarrolladores deberán afrontar los pagos correspondientes hasta el 15 de julio y presentar solicitudes de permiso ante la Comisión Nacional de Energía (CNE) entre el 16 de julio y el 18 de agosto.
La evaluación técnica de los proyectos y su alineación con los criterios de planeación vinculante del sistema eléctrico se realizará durante octubre. Ese mismo mes se conocerán los resultados finales de las convocatorias y los permisos aprobados por el Comité Técnico de la CNE.
Además de la capacidad que aún resta definir, México ya consolidó una primera etapa de adjudicaciones renovables que suma 67 proyectos y 12559 MW entre tecnología solar y eólica. Del total, 50 centrales fotovoltaicas y termosolares representan 7859 MW, mientras que otras 17 centrales eólicas aportan 4700 MW.
Buena parte de esta capacidad fue asignada mediante los nuevos esquemas mixtos impulsados por el Gobierno mexicano. De hecho, uno de los procesos más relevantes culminó recientemente con la adjudicación de 37 proyectos por alrededor de 7.400 MW, en los que desarrolladores privados participarán junto a la Comisión Federal de Electricidad bajo un modelo que permite acelerar inversiones sin transferir la propiedad de los activos estratégicos.
Uno de los aspectos más relevantes de estos procesos es que todos los proyectos renovables deberán incorporar sistemas de almacenamiento equivalentes a, al menos, el 30% de su capacidad instalada y con una autonomía mínima de tres horas. La exigencia refleja una nueva visión del desarrollo renovable en México: la expansión de la generación limpia ya no estará desligada de soluciones que aporten flexibilidad y confiabilidad al sistema.
Hidrógeno verde: la nueva apuesta de CFE para almacenar energía solar
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Durante la presentación del plan energético, la directora general de la CFE, Emilia Calleja, presentó el denominado Proyecto Oasis, una iniciativa que combinará energía solar, baterías e hidrógeno verde en el sistema eléctrico aislado de Mulegé, en Baja California Sur.
Emilia Calleja, directora de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), aseguró que el proyecto contempla una central fotovoltaica de 72 MW, un sistema de almacenamiento en baterías de 20 MW, una planta de producción de hidrógeno verde de 20 MW de consumo mediante electrólisis y 6 MW en producción de celdas de combustible.
“La energía generada será equivalente al consumo de alrededor de 40000 hogares iluminados, vamos a evitar más de 94.000 toneladas de emisiones de CO₂ y reducir significativamente el uso de combustibles fósiles en la región”, agregó Calleja.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó el carácter innovador de la iniciativa. “Muy pocos países en el mundo tienen proyectos de este tipo”, sostuvo al referirse a una solución que combina generación renovable y almacenamiento mediante hidrógeno verde.
La apuesta por el almacenamiento también forma parte de la expansión de la Central Fotovoltaica Rafael Galván Maldonado (Puerto Peñasco), considerada uno de los proyectos insignia de la transición energética mexicana. Actualmente, las dos primeras etapas ya se encuentran en operación con 400 MW solares y 72 MW de almacenamiento, mientras que las fases restantes incorporarán nueva capacidad renovable y sistemas de baterías a gran escala.
De acuerdo con la información presentada por la CFE, la tercera etapa entrará en operación comercial en diciembre de 2027, con 300 MW de capacidad fotovoltaica, 90 MW de baterías y una inversión estimada de 294 millones de dólares. Posteriormente, la cuarta etapa iniciará operaciones en marzo de 2028, agregando otros 280 MW solares, 84 MW de almacenamiento y una inversión cercana a 344 millones de dólares.
“Todas las plantas fotovoltaicas van a tener almacenamiento en baterías”, remarcó Sheinbaum durante la presentación, al destacar que estas soluciones permitirán conservar electricidad durante varias horas y entregarla al sistema cuando disminuya la generación renovable o aumente la demanda.
Una vez completadas sus cuatro etapas, Puerto Peñasco alcanzará 1.000 MW de generación solar y 246 MW de almacenamiento, consolidándose como la mayor central fotovoltaica de América y uno de los proyectos más relevantes de integración renovable y almacenamiento en la región.
La hoja de ruta hacia 2030: 32 GW nuevos y 38% renovable
La estrategia energética presentada por el Gobierno contempla incorporar 32 GW adicionales de capacidad eléctrica durante el sexenio, de los cuales 22 GW corresponderán a tecnologías renovables.
Dentro de la nueva capacidad renovable prevista, la energía solar concentrará aproximadamente 12300 MW, mientras que la eólica aportará cerca de 6800 MW. El programa también contempla proyectos geotérmicos, termosolares y la modernización de centrales hidroeléctricas existentes.
Según las proyecciones oficiales, la participación de las energías renovables en la matriz eléctrica nacional aumentará desde el actual rango de 23% a 24% hasta alcanzar al menos 38% en 2030, lo que representaría un incremento de 15 puntos porcentuales en apenas cinco años.
Para respaldar la integración de esta nueva generación variable, la CFE también desarrollará capacidad firme mediante nuevas centrales de ciclo combinado. El plan prevé incorporar aproximadamente 9900 MW adicionales para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico durante la transición.
La inversión total anunciada asciende a 739000 millones de pesos, con una participación predominante de la empresa estatal. Según los datos presentados por el Gobierno, la CFE aportará el 79% de la nueva capacidad de generación, mientras que el resto corresponderá a inversión privada y esquemas mixtos.
De esta manera, México busca avanzar simultáneamente en tres frentes: completar durante este año la asignación de casi 6,8 GW renovables, incorporar almacenamiento obligatorio en las nuevas centrales y explorar soluciones de larga duración mediante hidrógeno verde.

FUENTE : ENERGIA ESTRATEGICA