Los centros de datos en México demandarán 1,5 GW y atraerán 18.000 millones de dólares: ¿una oportunidad renovable?

29 de enero 2026

Los centros de datos en México demandarán 1,5 GW y atraerán 18.000 millones de dólares: ¿una oportunidad renovable?

El auge de infraestructura digital empuja a México a expandir sus redes eléctricas y garantizar el acceso a energía limpia para alimentar operaciones críticas en la nube y la inteligencia artificial. El avance de gigantes tecnológicos y operadores regionales redefine las prioridades del sistema energético nacional.

México atraviesa un momento clave en la transformación de su infraestructura energética y tecnológica. La expansión de servicios digitales y la irrupción de la inteligencia artificial están impulsando una carrera por instalar centros de procesamiento a gran escala, cuya operación requerirá hasta 1,5 gigavatios (GW) de energía exclusivamente para centros de datos hacia 2030. El fenómeno promete movilizar más de 18.000 millones de dólares en inversiones en los próximos cinco años, redefiniendo el equilibrio entre demanda eléctrica, sostenibilidad y competitividad regional.

Desde la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) advierten que esta evolución solo será viable si se fortalecen las redes de transmisión eléctrica y la disponibilidad energética.

“El país necesita construir la infraestructura de conectividad y suministro con anticipación, o se perderá una oportunidad estratégica para el desarrollo económico y tecnológico”, señalan.

Actualmente, México cuenta con 250 MW en operación y 74 MW en construcción, cifras que apenas representan una fracción de lo que se necesitará hacia el final de la década. La MEXDC estima que para 2030, la potencia total deberá multiplicarse por seis para acompañar la evolución de la infraestructura crítica.

“El reto no es solo energético, también es regulatorio, logístico y ambiental”, destacan desde la asociación.

En cuanto a distribución geográfica, México concentra actualmente 14 centros de datos en operación, según el relevamiento de Data Center Map

Querétaro se posiciona como el epicentro de este ecosistema emergente. De acuerdo con cifras oficiales, la demanda de energía asociada a este tipo de instalaciones ya supera los 200 megavatios (MW), lo que ha impulsado un despliegue acelerado de parques industriales orientados a albergar infraestructura digital.

“La presión sobre la red energética es constante, por eso trabajamos en ampliar la capacidad de suministro”, manifiestan desde la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Querétaro.

Además, el fenómeno se expande con rapidez hacia regiones como Nuevo León y Jalisco, donde convergen condiciones favorables como conectividad, disponibilidad de suelo y cercanía a nodos industriales.

El despliegue incluye a Microsoft, Google, Amazon, KIO, ODATA/Aligned, Equinix y Ascenty, que ya tienen proyectos activos o en planificación. La escala de estos actores no solo impulsa el crecimiento del sector, sino que introduce nuevos estándares de eficiencia energética y exigencias en materia de sostenibilidad, que presionan al sistema eléctrico mexicano a evolucionar.

En este contexto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ejecuta obras para reforzar el abastecimiento eléctrico en el Bajío. El objetivo es acompañar la creciente necesidad de potencia derivada de servicios en la nube, inteligencia artificial y edge computing. Desde la empresa estatal confirman que se trata de un movimiento estratégico para consolidar a México como un hub digital regional.

Algunas compañías ya avanzan con proyectos de alto impacto. Scala Data Centers, por ejemplo, anunció una inversión de 80 millones de dólares para construir su primer campus en el país. Ubicado en Querétaro, el nuevo centro contará con una capacidad inicial de 5 MW, escalable a 28 MW, y funcionará 100% con energía renovable certificada.

“Es el primero de varios pasos en nuestra estrategia de expansión sostenible en América Latina”, afirman desde la compañía.

El compromiso ambiental se vuelve central a medida que aumenta el consumo eléctrico. Muchas de las empresas del sector, que previamente prometieron operar con energía verde antes de 2025, enfrentan ahora el desafío de cumplir esa meta en medio de una demanda creciente. El riesgo, advierten algunos analistas, es que la expansión digital termine acelerando el uso de fuentes fósiles si no se garantiza la disponibilidad renovable en tiempo y forma.

Avance renovable en México: planes estatales y privados

Cabe recordar que recientemente el Gobierno mexicano lanzó una convocatoria para actores privados, en la que se adjudicaron más de 3,3 GW de nueva capacidad renovable junto con 1.257 MW en sistemas de almacenamiento (BESS).

Estos proyectos, promovidos por empresas globales como Iberdrola, Sunstone Power —financiada por Copenhagen Infrastructure Partners— y Dhamma Energy, aportarán respaldo al sistema eléctrico en momentos de alta exigencia, como los que generan los centros de datos hiperescala.

Desde el sector público, la CFE también avanza con un plan de expansión que incluye más de 1.500 MW nuevos en generación renovable y almacenamiento, con inversiones superiores a los 29.000 millones de pesos mexicanos.

Entre los proyectos estratégicos se destaca la ampliación del complejo solar de Puerto Peñasco, que alcanzará 1 GW con respaldo en baterías, y nuevos desarrollos híbridos en estados como Coahuila. Además, la empresa estatal tiene 66 proyectos de transmisión calendarizados para el bienio 2025–2026, con el fin de garantizar estabilidad y cobertura en regiones de alta demanda tecnológica.

“La oportunidad está sobre la mesa, pero requiere acción inmediata”, enfatizan desde MEXDC.

La combinación de demanda energética acelerada, inversiones millonarias y presión por descarbonizar plantea un escenario inédito para México: ¿podrá el país traducir esta expansión digital en un motor para acelerar su transición hacia energías renovables?

FUENTE: ENERGIA ESTRATEGICA