Las renovables encabezaron por primera vez el crecimiento del suministro mundial de energía en 2025
Las energías renovables se convirtieron en 2025, por primera vez fuera de un periodo de recesión, en la principal fuente de crecimiento del suministro mundial de energía. Así lo concluye la 75.ª edición del Statistical Review of World Energy, elaborada por el Energy Institute en colaboración con Ember, KPMG y Kearney, que identifica el pasado ejercicio como un punto de inflexión en la evolución del sistema energético global.
El informe muestra que las renovables aportaron 3.3 exajulios (EJ) adicionales al suministro energético mundial, superando por primera vez al petróleo (2.5 EJ), el gas natural (2.4 EJ) y el carbón (1.1 EJ) como principal motor del crecimiento energético. Dentro de este avance, la energía solar concentró el 71% del incremento de las renovables y registró un crecimiento interanual del 30%, consolidándose como la tecnología con mayor expansión a escala mundial.

El estudio refleja también una aceleración del proceso de electrificación. Mientras el suministro energético total aumentó un 1.7% durante 2025, la demanda mundial de electricidad creció un 3%, impulsada por nuevos vectores de consumo como los vehículos eléctricos, los centros de datos y el despliegue de aplicaciones de inteligencia artificial.
Uno de los hitos más relevantes del informe es que todo el incremento de la demanda eléctrica fue cubierto íntegramente mediante fuentes de bajas emisiones de carbono, sin necesidad de aumentar la generación fósil para atender el crecimiento del consumo eléctrico.
Los autores consideran que este cambio refleja una transformación estructural del sistema energético, en el que la electricidad adquiere un papel cada vez más central frente al consumo directo de combustibles fósiles.
La fotovoltaica supera por primera vez a la eólica
La fotovoltaica volvió a registrar el mayor crecimiento entre todas las tecnologías de generación. Su participación en la producción mundial de electricidad alcanzó el 8.7%, superó por primera vez a la energía eólica (8.4%) y se situó prácticamente al mismo nivel que la energía nuclear (8.8%).
La eólica mantuvo igualmente una evolución positiva, con un crecimiento del 8.2% respecto a 2024, aunque claramente por debajo del ritmo registrado por la solar.
Durante la última década, las fuentes renovables han aportado el 31% del crecimiento del suministro energético mundial, una contribución muy próxima a la del gas natural (34%), lo que evidencia el cambio progresivo del mix energético internacional.
El almacenamiento es estratégico
El informe señala también la rápida expansión del almacenamiento energético como factor indispensable para integrar mayores volúmenes de generación renovable.
La capacidad mundial instalada de baterías aumentó un 66% durante 2025 hasta alcanzar los 302 GW, una evolución que los autores consideran esencial para dotar de flexibilidad al sistema eléctrico y facilitar el desplazamiento temporal de la generación solar.
La combinación entre energía fotovoltaica y almacenamiento comienza así a consolidarse como uno de los pilares del nuevo sistema eléctrico, permitiendo suministrar energía renovable durante un mayor número de horas y reduciendo la dependencia de tecnologías convencionales de respaldo.
Asia-Pacífico marca el ritmo de la transición
El estudio identifica a Asia-Pacífico como la región donde se están produciendo las transformaciones más profundas del sistema energético.
Aunque continúa siendo el principal motor del crecimiento del consumo mundial de combustibles fósiles, la región también lidera la expansión de la electrificación, especialmente en China, donde la demanda de combustibles para transporte comienza a estabilizarse gracias a la rápida penetración del vehículo eléctrico.
Más de una cuarta parte de los automóviles nuevos vendidos en el mundo durante 2025 fueron eléctricos, reforzando el cambio estructural hacia una economía más electrificada.
La seguridad energética como impulso
Los autores destacan que la creciente apuesta por la energía solar, el almacenamiento y la electrificación responde cada vez menos exclusivamente a objetivos climáticos y cada vez más a criterios de seguridad energética.
La elevada dependencia de numerosos países de las importaciones de petróleo y gas (especialmente en Asia y Europa) ha reforzado el atractivo de tecnologías capaces de proporcionar suministro energético doméstico durante décadas mediante una inversión inicial única.
Según Ember, el concepto tradicional de seguridad energética está evolucionando desde la diversificación del suministro de combustibles hacia la reducción directa de esa dependencia mediante tecnologías eléctricas como la energía solar, las baterías y los vehículos eléctricos, que además presentan una eficiencia energética entre dos y tres veces superior a la de los sistemas basados en combustibles fósiles.
Pese al fuerte crecimiento de las energías limpias, el informe recuerda que la transición energética aún convive con una elevada dependencia de los combustibles fósiles.
En 2025, el petróleo, el gas natural y el carbón continuaron representando el 86% del suministro energético mundial, mientras que las emisiones de CO₂ procedentes del sector energético aumentaron un 1.1%, hasta alcanzar 35,800 millones de toneladas.
La mayor parte del incremento absoluto de emisiones se registró en Estados Unidos, mientras que Europa experimentó un ligero aumento del 0.5%, rompiendo temporalmente su tendencia descendente de la última década.
El reto se traslada ahora a las redes
Para los responsables del informe, el principal desafío ya no reside en la capacidad de las renovables para seguir creciendo, sino en la velocidad con la que los sistemas eléctricos podrán adaptarse a ese crecimiento.
La expansión de las redes eléctricas, el almacenamiento, la digitalización y los mecanismos de flexibilidad aparecen como elementos imprescindibles para transformar el fuerte ritmo de instalación de nueva capacidad renovable en una descarbonización efectiva del sistema energético mundial.
Los datos de 2025 muestran que la transición energética ha entrado en una nueva fase: las renovables ya no solo reducen emisiones, sino que comienzan a convertirse en el principal motor del crecimiento del suministro energético global y en un elemento central de la seguridad energética y de la competitividad económica de los países.
FUENTE: PV MAGAZINE
