
Las renovables cubren el 67,7% de la electricidad en América Latina y el Caribe en febrero de 2026
América Latina y el Caribe mantienen una de las matrices eléctricas más limpias del mundo, aunque su alta dependencia de la energía hidroeléctrica y la variabilidad mensual del sistema siguen marcando los principales desafíos estructurales de la región.
Según el Informe Mensual de Generación de Electricidad de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), la región generó 158 teravatios-hora (TWh) de electricidad en febrero de 2026, con una participación de las energías renovables del 67,7% del total, frente al 29,7% procedente de combustibles fósiles y un 2,6% de energía nuclear.
Estas cifras confirman que América Latina y el Caribe continúan por encima del promedio global de generación limpia, que se sitúa en el 33,8% en el primer trimestre de 2026, consolidando a la región como un actor clave en la transición energética mundial.
Una matriz dominada aún por la hidroeléctrica
Pese al elevado peso de las renovables, la estructura energética regional sigue estando fuertemente condicionada por la hidroeléctrica, que representó el 45,4% de la generación total en febrero de 2026.
A continuación, las principales fuentes de generación fueron:
- Gas natural: 22,7%
- Energía eólica: 12,2%
En conjunto, estas tres tecnologías concentraron más del 80% de la generación eléctrica mensual, lo que refleja su papel estructural en la cobertura de la demanda energética regional.
Crecen las renovables no convencionales y se reduce el peso hidráulico
El informe destaca un cambio relevante en la evolución interanual del sistema. En comparación con febrero de 2025, la generación eléctrica regional aumentó un 3,9%, equivalente a 6 TWh adicionales.
Sin embargo, el análisis de la composición de ese crecimiento muestra una transformación más profunda en el mix energético. Mientras la generación hidroeléctrica cayó en 9 TWh, otras tecnologías compensaron ampliamente esa reducción, con un incremento conjunto de 15 TWh.
Las principales aportaciones provinieron de las llamadas renovables emergentes:
- Energía eólica: +6 TWh
- Bioenergía: +5 TWh
- Energía solar: +2 TWh
Este comportamiento refuerza una tendencia estructural hacia la diversificación de la matriz eléctrica regional, reduciendo progresivamente la dependencia de una única fuente renovable dominante.
Caída mensual de la generación en febrero
El informe también recoge una caída del 6,2% en la generación eléctrica de febrero de 2026 respecto a enero del mismo año.
Esta contracción se explica en parte por el menor número de días del mes —febrero cuenta con 28 días—, aunque también por descensos generalizados en prácticamente todas las fuentes energéticas.
Las mayores caídas se registraron en:
- Carbón: -17%
- Energía geotérmica: -14%
- Gas natural: -10%
A estas reducciones se sumaron descensos en el petróleo, la energía nuclear y la solar, lo que indica que la contracción no respondió a un proceso de sustitución tecnológica, sino a una disminución generalizada de la generación.
Un sistema en transición con retos de diversificación
En conjunto, los datos de OLACDE reflejan una región que mantiene un fuerte liderazgo en generación eléctrica baja en carbono, pero que todavía depende en gran medida de la hidroelectricidad como pilar del sistema.
Al mismo tiempo, el crecimiento de la eólica, la bioenergía y la solar apunta a una diversificación progresiva del mix energético, un factor clave para reducir vulnerabilidades asociadas a la variabilidad climática y a la estacionalidad de la generación hidráulica.