El eclipse de las renovables

Foto: Atardecer en la Rioja. (EFE/Raquel Manzanares)

El eclipse de las renovables

Ayer, 12 de agosto, un eclipse solar provocó en España una caída de cinco gigavatios de generación fotovoltaica. Es un fenómeno excepcional, para el que el sistema eléctrico llevaba días preparándose

Ayer, 12 de agosto, un eclipse solar provocó en España una caída de cinco gigavatios (GW) de generación fotovoltaica. Es un fenómeno excepcional, perfectamente previsible, para el que el sistema eléctrico llevaba días preparándose.

Pero hay otro eclipse que debería preocuparnos más: el que está sufriendo la propia energía renovable.

Porque mientras España apuesta sobre el papel -el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)- por que el 81% de la generación eléctrica proceda de fuentes renovables en 2030, una parte creciente de la electricidad renovable que ya somos capaces de producir no llega a consumirse.

Este desperdicio se debe en parte al fenómeno conocido como curtailment: energía que podría generarse y utilizarse, pero que se deja de producir o no puede evacuarse por restricciones de la red o por necesidades de operación del sistema.

En junio se desperdició alrededor del 20 % de la producción fotovoltaica. Al mismo tiempo, el 15,6% de la electricidad generada procedió de ciclos combinados de gas. Dicho de una manera mucho más sencilla: apagamos parte del sol mientras encendemos gas. Aunque en julio se moderó, aún significó un 11 %. A este ritmo la acumulación de energía desechada alcanzará a final de año el equivalente al consumo de electricidad de la Comunidad de La Rioja durante doce meses.

El problema no es únicamente energético. El curtailment introduce incertidumbre en los ingresos de las plantas renovables, modifica sus flujos de caja y puede dificultar la financiación de nuevos proyectos. Por eso, el curtailment que provoca el redespacho decretado con demasiada frecuencia por Red Eléctrica no debería contemplarse únicamente como un reto operativo, sino como un problema de política energética y de señales de inversión.

La prioridad debe ser, por supuesto, garantizar la seguridad del sistema. Pero seguridad y descarbonización no deberían plantearse como objetivos incompatibles. Necesitamos más red, almacenamiento, flexibilidad e interconexiones, además de unas reglas que permitan que la energía renovable compita y sea aprovechada cuando está disponible.

El eclipse de ayer tuvo una ventaja: sabíamos cuándo empezaba, cuánto duraba y cómo prepararnos.

Y ahí está el verdadero desafío: conseguir que el crecimiento de las renovables no vaya acompañado de un incremento paralelo de la energía que dejamos en la sombra.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL