Regresa la licitación verde: 6.5 GW
SENER y CFE abrieron una convocatoria de licitación de desarrollo mixto para recibir propuestas por 6,500 MW renovables, con eólica y solar como ejes 2028–2030.
El Estado mexicano reactivó una palabra que el sector renovable llevaba años esperando escuchar en voz alta: convocatoria. En la última semana, SENER y CFE formalizaron un proceso para recibir propuestas de proyectos bajo esquemas de desarrollo mixto, con un tamaño que por sí solo reordena expectativas de inversión, ingeniería e interconexión: 6,500 MW de nueva capacidad renovable, principalmente solar fotovoltaica y eólica, bajo un modelo de coinversión con la empresa eléctrica.
El dato de 6.5 GW no es menor en un sistema donde la expansión de capacidad está atada tanto a demanda como a la capacidad real de la red. Milenio reportó la desagregación de ese objetivo: 3,550 MW fotovoltaicos, 2,850 MW eólicos y 10 MW termosolares, como parte de la presentación vinculada al proceso. Esa combinación sugiere que el gobierno quiere volumen rápido con solar, potencia complementaria con eólica, y una “señal” tecnológica con termosolar, aunque marginal en capacidad.
La arquitectura del proceso tiene un componente estratégico: no se trata de una subasta clásica como las que dominaron el mercado en la década pasada, sino de un esquema de desarrollo mixto con CFE, diseñado para alinear inversión privada con prioridades públicas de confiabilidad y seguridad energética. La firma Garrigues explicó que la convocatoria busca recibir propuestas para centrales eléctricas bajo un esquema mixto con la Comisión, enmarcado en garantizar la operación confiable del Sistema Eléctrico Nacional.
El calendario importa tanto como los MW. En el ecosistema de proveedores, EPCs y fabricantes, una convocatoria no se mide por el anuncio, sino por la capacidad de traducirse en obras con fechas y hitos. Diversos análisis del proceso han colocado el arranque de operación comercial entre 2028 y 2030, lo cual encaja con el tamaño de los proyectos y con la necesidad de madurar interconexiones, permisos, contratos y, en algunos casos, refuerzos de transmisión.
En paralelo, el proceso no vive aislado: convive con la realidad física del sistema. El cuello de botella habitual es la interconexión, y no por falta de proyectos, sino por capacidad disponible, tiempos de estudio y refuerzos necesarios. Por eso, una convocatoria de 6.5 GW tiende a disparar preguntas inmediatas en el mercado: qué nodos se priorizarán, qué criterios técnicos se usarán para seleccionar proyectos, y cómo se resolverá la coordinación entre permisos, red y financiamiento. En un esquema mixto, además, se vuelve central la estructura del vehículo de inversión, el reparto de riesgos y el marco contractual que haga bancable el proyecto para el socio privado.
La discusión se vuelve todavía más intensa porque la convocatoria llega en un momento donde la política energética busca equilibrar expansión con control. Para el sector privado, el atractivo del proceso radica en el tamaño del pipeline y en la participación de CFE como socio, pero eso mismo eleva la exigencia: gobernanza del proyecto, claridad en la asignación de CAPEX, criterios de despacho, y certidumbre de ingreso. Para CFE, el proceso representa un mecanismo para sumar capacidad sin cargar sola con todo el CAPEX, en un entorno donde el financiamiento y la presión de inversión en redes también compiten por recursos.
Otro elemento relevante es la señal industrial. Una oleada de 6.5 GW renovables activa demanda de transformadores, estructuras, cables, equipos de subestación, obra civil, transporte especializado y mano de obra calificada. Eso no solo mueve el mercado eléctrico: arrastra logística, manufactura y servicios, y puede reactivar la conversación sobre contenido nacional, cadenas de suministro y tiempos de entrega.
En síntesis, la convocatoria abre un carril institucional para que la inversión privada regrese a gran escala a renovables, pero dentro de un modelo donde la coordinación con CFE es parte del diseño. El sector entra ahora a la fase que separa anuncios de realidad: preparación de propuestas, maduración de sitios, definición de esquemas financieros y lectura fina de los criterios que terminarán decidiendo quién entra al nuevo ciclo de expansión.
FUENTE: INDUSTRY & ENERGY MAGAZINE
