Energía y aire líquido
El aire líquido es la fuente de energía limpia que fue ignorada durante casi 50 años y que en 2026 tendrá su primera planta comercial en el mundo y a medida que el uso mundial de electricidad renovable se dispara, superando por primera vez al carbón, crece a la par la necesidad de almacenar esa energía cuando no hay sol ni viento.
El aire líquido es aire que ha sido licuado, pasando de estado gaseoso a líquido mediante un proceso de enfriamiento, y para ello, es sometido a temperaturas de – 196°C a presión atmosférica. Esto hace que, entre otras propiedades, 1 litro de este aire líquido sea el equivalente de 700 litros de aire en estado gaseoso.
Pese a que este proceso se ha conocido y estudiado desde hace siglos, es en los últimos años con la necesidad creciente de almacenar y transportar energía, cuando se ha puesto en evidencia las ventajas de los usos del aire líquido en esta área.
El almacenamiento mediante aire líquido o LAES (liquid air energy storage en inglés) es una tecnología esperanzadora para poder almacenar el exceso de energía eléctrica, entre otros usos, y garantizar la continuidad del suministro de ésta. Este proceso se divide en el almacenamiento (carga de aire) y la siguiente recuperación de energía o descarga.
Mientras algunos recurren a baterías de litio a gran escala y otros a centrales hidroeléctricas de bombeo, una industria pequeña, pero en auge está convencida de que existe una solución aún mejor: baterías que utilizan aire.
Cerca del pueblo de Carrington, en el noroeste de Inglaterra, se están sentando las bases para la primera instalación comercial del mundo de almacenamiento de energía mediante aire líquido. En esta nueva planta de Manchester, la primera iniciativa a escala comercial del mundo y en agosto de 2026, está previsto que la turbina comience a operar.
El complejo se convertirá en un conjunto de maquinaria industrial y varios tanques de almacenamiento de gran tamaño, llenos de aire comprimido y enfriado hasta convertirse en líquido, utilizando el excedente de energía renovable para cubrir la demanda y la energía almacenada se podrá liberar posteriormente cuando la demanda supere la oferta.
Si el proyecto tiene éxito, otros seguirán su ejemplo. Sus promotores confían en que el almacenamiento de energía mediante aire líquido ayudará a los países a sustituir los combustibles fósiles por energías renovables limpias, aunque por ahora la tecnología sigue siendo costosa.
La transición a las energías renovables es fundamental para que el mundo reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y evite los peores impactos del cambio climático.
Las centrales eléctricas que queman combustibles fósiles como el carbón y el gas pueden encenderse y apagarse prácticamente a voluntad, ofreciendo un suministro de electricidad predecible que se ajusta a la demanda.
En cambio, las energías renovables son intermitentes. Esto significa que a veces no generan suficiente electricidad, lo que conlleva el riesgo de cortes de luz, y otras veces hay un exceso, como en días de mucho viento, algo que podría dañar la red.
Durante décadas, la principal forma de almacenamiento de energía ha sido la hidroeléctrica de bombeo y el excedente de electricidad se utiliza para bombear agua cuesta arriba, donde se almacena tras una presa.
Cuando se necesita energía, el agua fluye a través de turbinas, generando electricidad. En 2021, el mundo contaba con 160 gigavatios de capacidad hidroeléctrica de bombeo y ahora, a medida que ha aumentado la demanda de energía, se ha iniciado la construcción sistemas de almacenamiento de baterías a gran escala.
FUENTE: EL SOL DE DURANGO